lunes, 21 de septiembre de 2009

La importancia de la coma

Tan importante como saber cuándo una palabra se escribe con b o v, por ejemplo, es saber escribir los signos de puntuación donde el sentido de la frase lo exige. Sin ellos podría resultar dudoso y oscuro el significado de las oraciones. Tan grande es el valor de los signos de puntuación, que del lugar que ocupen puede depender el significado de una oración.

Comprueba su importancia en estos textos:

1. Un soldado fue a consultar a la Sibila de Cumas (más o menos, el equivalente romano de nuestros “videntes”) y obtuvo la siguiente respuesta:
IBIS REDIBIS NON MORIERIS IN BELLO, que quiere decir:
IRÁS VOLVERÁS NO MORIRÁS EN LA GUERRA.

Tanto en latín como en castellano, el significado cambia dependiendo del lugar en el que coloquemos las pausas:

IRÁS, VOLVERÁS, NO MORIRÁS EN LA GUERRA
IRÁS, ¿VOLVERÁS? NO, MORIRÁS EN LA GUERRA

2. 'Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda'.

  • Si eres mujer, con toda seguridad colocarías la coma después de la palabra mujer.

  • Si eres hombre, con toda seguridad colocarías la coma después de la palabra tiene.

3. Se cuenta de un señor que, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente testamento, falto de todo signo de puntuación:

«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás páguese la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo».

Se dio lectura del documento a las personas aludidas en el mismo y cada cual se atribuía la preferencia; mas, a fin de resolver estas dudas, acordaron que cada uno de los grupos interesados en la herencia presentara el escrito con los signos de puntuación cuya falta motivaba la discordia. Y, en efecto, el sobrino Juan lo presentó de esta forma:

«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

Como se ve, el favorecido era Juan; pero, no conformándose Luis, éste lo arregló del siguiente modo:

«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No: a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

El sastre a su vez, justificó su reclamación como sigue:

«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».

De este modo, el sastre intentó cobrar su cuenta; pero se interpusieron los jesuitas, reclamando toda la herencia, sosteniendo que la verdadera interpretación del escrito era ésta:

«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Páguese la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo».

Esta lectura motivó gran escándalo entre los concurrentes y para poner orden acudió la autoridad. Ésta consiguió restablecer la calma y, después de examinar el escrito objeto de la discusión, exclamó en tono severo:

«Señores, aquí se trata de cometer un fraude; la herencia pertenece al Estado, según las leyes en vigor; así lo prueba la verdadera interpretación del escrito, que es la siguiente:

"¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás páguese la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo. "

"En virtud de esta interpretación y, no resultando herederos para la herencia, yo, el Juez...etc., etc., , me incauto de ella en nombre del Estado. Queda terminado el asunto".

4 comentarios:

  1. Hola Esther, me ha encantado tu blog. Enseño lengua y literatura en la escuela secundaria y observo que muy pocos chicos valorizan la presentación de su trabajo. Pero, peor aún: los anunciantes en sus carteles y algunos periódicos en sus publicaciones tampoco lo hacen.

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  2. Gracias por tus palabras.
    Cada vez se cuida menos el lenguaje. Parece que trabajo no nos va a faltar. ;)

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  3. Hola Esther,
    he estado "paseando" por tu blog y me ha gustado mucho ésta entrada. Tienes razón, cada vez se cuida menos el lenguaje, aunque te reconozco que yo si puedo escribo un mensaje de móvil con todas las palabras, sin ninguna falta de ortografía e incluso con el punto al finalizar la frase y un espacio al comenzar la siguiente... aunque luego lo tengo que cambiar todo o mandar siete mensajes en uno :-)
    Respecto a esta entrada, nunca me olvidaré de una clase de Lenguaje que tuve hace unos años ya, te cuento:

    - Señor, muerto está, tarde llegamos -

    - Señor muerto, esta tarde llegamos -

    La importancia de una buena ortografía... ¡¡¡!!!

    Un besico, Patty.

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  4. Gracias, Patty, por aportar un nuevo ejemplo. Me alegro de verte por aquí. Un abrazo grande.

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