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miércoles, 30 de enero de 2013

Palabras de paz

Hoy haremos un hueco en clase de Lengua a la palabra PAZ. Una  palabra que debe ampliar su significado en nuestros días. Sólo por no estar en guerra no significa que haya paz. Hay formas muy sutiles de ejercer la violencia, como nos recordaba el escritor Bertold Bretch ("Muchas maneras de matar").

Procedencia de la imagen

No me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

si usted habla de progreso
nada más que por hablar
mire que todos sabemos
que adelante no es atrás

si está contra la violencia
pero nos apunta bien
si la violencia va y vuelve
no se me queje después

si usted pide garantías
sólo para su corral
mire que el pueblo conoce
lo que hay que garantizar

no me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

si habla de paz pero tiene
costumbre de torturar
mire que hay para ese vicio
una cura radical

si escribe reforma agraria
pero sólo en el papel
mire que si el pueblo avanza
la tierra viene con él

si está entregando el país
y habla de soberanía
quién va a dudar que usted es
soberana porquería

no me gaste las palabras
no cambie el significado
mire que lo que yo quiero
lo tengo bastante claro

no me ensucie las palabras
no les quite su sabor
y límpiese bien la boca
si dice revolución.



("Las palabras", Mario Benedetti)

Entre los recursos que ha seleccionado la UFI de Calatayud ("Ha estallado la paz")  para conmemorar este día, hemos seleccionado dos vídeos que pueden motivar la reflexión y el debate. En primer lugar, este anuncio publicitario que propone la paz como objeto de deseo:




Comercial sobre la paz from alarife

Y  una presentación que aborda diferentes conflictos del mundo actual:




Otros recursos de interés:

domingo, 11 de noviembre de 2012

El lenguaje de la crisis



¿Sabías que la  palabra “crisis” ha sufrido un cambio semántico? La consecuencia de este cambio ha sido una restricción de su significado. El Diccionario atribuye a esta palabra el significado de un “cambio brusco  -para bien o para mal- en el curso de una enfermedad o de procesos físicos, históricos o espirituales”.  Observad cómo la palabra ha perdido en el camino la connotación positiva que tenía para limitarse a designar solo sus efectos negativos, según el uso reiterado que hacen de ella principalmente los medios de comunicación y,  por extensión, la sociedad en general.
Si ninguna palabra es inocente, en virtud de las connotaciones (que son como capas de una cebolla que se superponen a las palabras y a veces la hacen más bella y sugerente, otras la contaminan con clichés o prejuicios varios), convendréis conmigo en que no es lo mismo pensar que de esta crisis nace la oportunidad de diseñar algo nuevo y no necesariamente peor, a pensar que estamos abocados al desastre más absoluto.


Al principio, recordaréis que la palabra intentaba negarse y evitarse. Surgieron así eufemismos de sustitución que eludían y enmascaraban la realidad.


 
 Reflexionemos sobre las palabras. Meditemos el uso que hacemos de ellas. Nunca dudemos de su poder.

En la página Materiales de lengua.org ( de las profesoras Lourdes Domenech y  Ana isabel Romeo ) nos han preparado esta estupenda presentación que permite repasar muchos de los conceptos abordados en el estudio del Nivel léxico-semántico de la lengua.  Neologismos como “indignado”, “perroflauta”, “hipoteca/vivienda/comida… basura” o “burbuja inmobiliaria”, entre otros, son analizados desde una perspectiva lingüística y completan la explicación teórica del tema, acercando la lengua a vuestra experiencia inmediata.

Para saber más (Materiales de Lengua):
 

lunes, 5 de octubre de 2009

Eufemismos

(Fuente de la imagen: http://eufemismos.wordpress.com/)

"(...)Según el diccionario, eufemismo es el "modo de decir o sugerir con disimulo o decoro ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante". ¡Maravillas de la lengua y del inconsciente! Una somera relación de la Prensa, en pocos días, me ha hecho descubrir (por un estremecimiento de incomodidad al leerlos) los siguientes eufemismos: no vidente, por ciego (¿ofende nuestra buena conciencia de videntes algo distraídos hacia el destino ajeno?); clases económicamente débiles, por pobres (Jonathan Swift proponía comérselos para evitar el feo espectáculo de verlos mendigar por las calles de Londres, que arruinaba el turismo); apreciación del dólar, por subida (¿subirá menos, si está apreciado?); afección, por enfermedad (debe ser más difícil morirse de una afección que de una maldita enfermedad) y una joya de nuestro lenguaje ... (o de nuestro inconsciente): intervención militar, por invasión. Seguramente el país que interviene militarmente atente menos contra los derechos de los nativos que un brutal país que invade.
Sin embargo, no hay eufemismo inocente, tal como revela la drástica definición del diccionario. El lenguaje, creado, en principio, para expresar la realidad, ha inventado su propia máscara: es utilizado, muchas veces, para ocultarla, respondiendo a determinados intereses. Así, los interrogatorios de rigor a los que son sometidos los prisioneros o los detenidos en muchos países disimulan la tortura en su acepción más brutal, y los reajustes de plantilla, los despidos lisos y llanos.

La pregunta ronda los ejemplos: ¿Cuándo y por qué una sociedad o algunos de sus individuos apelan al eufemismo? ¿Es posible que el lenguaje consiga, verdaderamente, ocultar la realidad? (...)
Lo cierto es que los eufemismos nos quieren engañar, pretenden expresar una realidad menos conflictiva y dramática, más edulcorada, para una sociedad que no desee estremecerse y prefiere vivir en el paraíso de Disneylandia. De este modo, entre obreros y patronos no hay conflictos, sino contenciosos, los maridos que apalean a sias esposas sólo les infieren malos tratos, y cuando alguien no me paga es que carece de disponibilidad líquida. Los eufemismos van creando una suerte de suprarrealidad, un lago cristalizado donde no se reflejan los hechos, sino las imágenes que deseamos tener de ellos. Los policías son agentes del orden y los Gobiernos no suben el precio de los artículos de primera necesidad, sino que los incrementan.
Así, los eufemismos instalan un espejo almibarado, una sutil red de equívocos y deformaciones destinada a no inquietarnos, a disimular lás contradicciones y problemas.
Suprarrealidad que no consigue, empero, engañar a las víctimas, porque aquel que sufre un proceso respiratorio tiene, irremisiblemente, una neumonía, y cualquier día podremos sufrir de una larga y penosa enfermedad, o sea, un cáncer.
Aunque los eufemismos invaden todos los territorios, su preferido, hasta ahora, es el de las relaciones públicas internacionales: las posibles víctimas de una tercera y definitiva guerra (o sea: todos) nos enteramos de la voluntad de acuerdo de las potencias o de su deseo de encontrar una solución intermedia. Visto lo cual, la situación no resulta tan negra, sino, eufemísticamente, morena."




Enlaces relacionados:

jueves, 26 de marzo de 2009

El lenguaje, Eduardo Galeano

En esta ocasión no es un microrrelato lo que os presento. Es una reflexión sobre el doble lenguaje muy certera de Eduardo Galeano en su interesante Patas arriba. La escuela del mundo al revés.
El libro reivindica "el derecho al delirio", el derecho a soñar con un mundo mejor, por tanto, os lo recomiendo especialmente a los alumnos y profesores que estáis mostrando estos días actitudes comprometidas con los problemas sociales en los comentarios de este blog.




El lenguaje


"Las empresas multinacionales se llaman así porque operan en muchos países a la vez, pero pertenecen a los pocos países que monopolizan la riqueza, el poder político, militar y cultural, el conocimiento y la alta tecnología. Las diez mayores multinacionales suman actualmente un ingreso mayor que el de cien países juntos. Países en desarrollo es el nombre con que los expertos designan a los países arrollados por el desarrollo ajeno. Según las Naciones Unidas, los países en desarrollo envían a los países desarrollados, a través de las desiguales relaciones comerciales y financiera, diez veces más dinero que el dinero que reciben por la ayuda externa. Ayuda externa se llama al impuestito que el vicio paga a la virtud en las relaciones internacionales. La ayuda externa se distribuye de tal manera que, por regla general, confirma la injusticia, y rara vez la contradice. El África negra padecía, en 1995, el 75 por ciento de los casos de sida en el mundo, pero recibía el tres por ciento de los fondos distribuidos por los organismos internacionales para la prevención de esa peste".


Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1998