Un filósofo que admiro enormemente, Emilio Lledó, reivindicaba, antes que la libertad de expresión, tan aclamada, la libertad de pensamiento, pues sin ella no podemos estar seguros de elaborar un discurso propio o coherente.
Mi no menos admirado escritor y ensayista José Luis Sampedro redundaba en la idea y ponía énfasis en la responsabilidad de la educación de crear pensamiento crítico, abrir la mente, que no es otra cosa que educar en libertad de pensamiento:
En este blog, de la mano del lingüista y activista Noam Chomsky, pudimos reflexionar sobre las sutiles maniobras de los medios de comunicación (¿miedos de comunicación?) para manipular nuestra mente. Ser consciente de ello nos permite saber si decidimos sobre nuestra vida o alguien se ha tomado ya la molestia de decidir por nosotros.
El tema de la libertad se ha colado en el aula de 2º de Bachillerato, pues vamos a participar de nuevo en el concurso de artículos de opinión de la revista CRISIS, así que hemos empezado a hacernos preguntas, a diferenciar (libertad personal, sexual, económica, política, religiosa,...).
A nuestra ayuda acuden muchas citas que leemos, los poemas que disfrutamos, las canciones que nos acompañan y los ecos que hacen las lecturas o películas que nos han impactado.
Empezamos a recopilar, a poner en común. La semana próxima nos acercaremos al tema a través de la tertulia dialógica. Ya es la tercera vez que en este curso conversamos en clase de 2º de Bachillerato con esta herramienta didáctica y espero impaciente vuestras reflexiones.











