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miércoles, 4 de marzo de 2026

Ya huele a primavera


He pasado por la página del Centro Virtual Cervantes para abstraerme en la belleza de esa rosa blanca que nos anuncia la primavera en medio de una atmósfera opresiva, cargada de negrura. 


 Juan Ramón Jiménez

La negra y la rosa

La negra va dormida, con una rosa blanca en la mano.
La rosa y el sueño apartan, en una superposición mágica, todo el triste atavío de la muchacha: las medias rosas caladas, la blusa verde y transparente, el sombrero de paja de oro con amapolas moradas. Indefensa con el sueño, se sonríe, la rosa blanca en la mano negra.
            ¡Cómo la lleva! Parece que va soñando con llevarla bien. Inconsciente, la cuida —con la seguridad de una sonámbula— y es su delicadeza como si esta mañana la hubiera dado ella a luz, como si ella se sintiera, en sueños, madre del alma de una rosa blanca. A veces, se le rinde sobre el pecho, o sobre un hombro, la pobre cabeza de humo rizado, que irisa el sol cual si fuese de oro, pero la mano en que tiene la rosa mantiene su honor, abanderada de la primavera.
Una realidad invisible anda por todo el subterráneo, cuyo estrepitoso negror rechinante, sucio y cálido, apenas se siente. Todos han dejado sus periódicos, sus gomas y sus gritos; están absortos, como en una pesadilla de cansancio y de tristeza, en esta rosa blanca que la negra exalta y que es como la conciencia del subterráneo. Y la rosa emana, en el silencio atento, una delicada esencia y eleva como una bella presencia inmaterial que se va adueñando de todo, hasta que el hierro, el carbón, los periódicos, todo, huele un punto a rosa blanca, a primavera mejor, a eternidad…

Tomado de «El amor en el mar» en  Diario de un poeta recién casado, 1916.


jueves, 19 de marzo de 2020

¿Está la primavera...?

Este año la primavera llega y no podemos verla; alguien nos tendrá que contar cómo la vida se abre paso en los campos...
 
http://www.otrasoria.es/2017/03/la-revilla-de-calatanazor-i-soria.html
Primavera en Soria
 
Machado escribe este poema desde Baeza, localidad jienense a la que se había trasladado tras la muerte de su esposa Leonor, huyendo del dolor y de los recuerdos.
Machado, como si se dirigiera a él a través de una carta, pregunta a su amigo por los detalles de la primavera que estará despertando en Soria y le suplica que visite la tumba de su esposa recién fallecida. Sin duda, este es uno de los poemas más emotivos de la producción machadiana.

Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...

¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?

Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!

¿Hay zarzas florecidas
entré las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?

Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.

Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.

¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?

Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra...
 
(Campos de Castilla, poema CXVI)


Os planteo una actividad voluntaria para elaborar todo lo que ahora no podéis disfrutar y echáis de menos durante este encierro:
Escribe una carta a alguien real o imaginario en la que expreses sentimientos de nostalgia y añoranza por alguien o algo dejado atrás.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Una rosa vive aquí

¿Cómo resistirse en primavera a traer flores a esta página?

Procedencia de la imagen

Hay una rosa escrita en esta página,
y vive aquí, carnal pero intangible.

Es la rosa más pura, de la que otros han dicho
que es todas las rosas. Tiene un cuerpo
de amor, mortal y rosa, y su perfume
arde en la sinrazón de esta alta noche.

Es la cúbica rosa de los sueños,
la rosa de los sueños,
la rosa del otoño de las rosas.
Y esa rosa perdura en la palabra
rosa, cien vidas más allá de cuanto dura
el imposible juego de la vida.

Hay una rosa escrita en esta página,
y vive aquí, carnal e inmarcesible.
("El juego de la rosa", Carlos Marzal)

martes, 1 de marzo de 2011

Esperando la primavera


Imagen: Virginia Lee

¡Levántate, amiga mía, hermosa mía, y ven!
Porque ha pasado el invierno,
las lluvias han cesado y se han ido.
Brotan flores en la tierra,
llega el tiempo de cantar,
y el arrullo de la tórtola
ya se oye por los campos.
La higuera echa sus brotes,
y las viñas en flor vierten fragancia.
¡Levántate, amiga mía, hermosa mía, y ven!

(Cantar de los cantares 2, 10-13)