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jueves, 31 de diciembre de 2020

Feliz año nuevo


Finalizamos un año complejo a muchos niveles. A pesar de la tristeza, el miedo y la incertidumbre, el año 2020 nos deja algunos aprendizajes valiosos. Todos, de alguna manera, hemos relativizado muchas rutinas y hemos descubierto los placeres sencillos y cotidianos. Cruzamos el nuevo año con la certeza de que vamos a atesorar los momentos valiosos de 2020, con la energía que nos da la vida vivida, aunque no sea la planificada ni la soñada. 

Pedro Luis Picazo, experto en inteligencia emocional, nos propone "Hacer balance del año", dentro de su Proyecto "Emociones creativas".  Se trata de elegir al menos una cosa por cada mes del año que fue especial, un ejercicio reflexivo que nos permitirá descubrir que siempre hay algo para dar gracias y seguir adelante. 

Comparto con vosotros el menú navideño de ABIBA (Asociación de Bibliotecarios de Albacete), del que aprovecho este poema de Julio Cortázar, en sintonía con la fecha y la reflexión que os hacía:



Conectamos con la vida y sonreímos al nuevo año. Gracias por haber formado parte de estos meses. Os espero a la vuelta. 

¡FELIZ AÑO NUEVO!

domingo, 30 de marzo de 2014

Piensa en esto: Cuando te regalan un móvil...



"Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj"

(CORTÁZAR, Julio: "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj")


Cuando nos referimos en clase a la actualidad de los clásicos es a esto a lo que nos referimos. Cambiad reloj por teléfono móvil y veréis la lectura actual, la escalofriante verdad de este pequeño relato de Julio Cortázar. La enorme dependencia que hemos contraído con estos dispositivos debe hacernos reflexionar sobre nuestras cotas de libertad. Os ofrezco un nuevo pre-texto para la opinión en esta ventana de la asignatura y de paso os comento que los cuentos de Cortázar están incluidos en la lista de lecturas optativas del tercer trimestre. Si os ha parecido sugerente la lectura de este texto, os aseguro que el resto de relatos no os va a defraudar. 
En una entrada anterior ya veíamos cómo la publicidad no desaprovecha la intertextualidad con la buena literatura. La voz pertenece al propio Cortázar.




Más sobre este escritor en Sapere aude! bajo la etiqueta JULIO CORTÁZAR. 

domingo, 12 de abril de 2009

Acertijo 2: Literatura y Publicidad

Nos encantan los guiños que hace la publicidad a la Literatura. A veces, literatura y publicidad convergen y despiertan ecos en los adormecidos televidentes.
En esta ocasión el reto os lo plantea la profesora de Lengua Ana Calvo ("Palabras y punto").
¿Podrías decir quién pone voz a este anuncio del Seat León? ¿Descubres el guiño literario?


Si te ha gustado el anuncio, puedes ponerte a prueba con otro ("Seat Exeo") que de nuevo nos propone Ana en su blog.

jueves, 26 de marzo de 2009

Las líneas de la mano, Julio Cortázar


"De una carta tirada sobre la mesa sale una línea que corre por la plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para descubrir que la línea continúa por el piso de parqué, remonta el muro, entra en una lámina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda de una mujer reclinada en un diván y por fin escapa de la habitación por el techo y desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla a causa del tránsito, pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús estacionado en la esquina y que lleva al puerto. Allí baja por la media de nilón cristal de la pasajera más rubia, entra en el territorio hostil de las aduanas, rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor y allí (pero es difícil verla, sólo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al barco de turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de primera clase, salva con dificultad la escotilla mayor y en una cabina, donde un hombre triste bebe coñac y escucha la sirena de partida, remonta por la costura del pantalón, por el chaleco de punto, se desliza hasta el codo y con un último esfuerzo se guarece en la palma de la mano derecha, que en este instante empieza a cerrarse sobra la culata de una pistola".



Julio Cortázar, “Historias de cronopios y de famas”, 1962

Ilustración: Pablo Muscillo

 

domingo, 22 de marzo de 2009

Cortázar, precursor del blog y el chat


25 años sin Cortázar y, sin embargo, en él ya estaban las células madre de la innovación del blog y del chat, en opinión del escritor peruano Fernando Iwasaki:
"Todo esto de ahora, del blog, del chat, los nuevos lenguajes derivados de las nuevas tecnologías... Cortázar ya lo empezó, y cito por ejemplo libros suyos como `El último round' o `La vuelta al día en ochenta mundos'".

En los actos conmemorativos de la desaparición del escritor argentino, Fernando Iwasaki confesó la enorme deuda que tiene con el autor:

"Cortázar influyó en mi obra absolutamente. Me permite hacer literatura fantástica, sentir el cuento como un laboratorio en el que los ingredientes principales son tanto la realidad como la ficción".

Iwasaki participó en la mesa redonda titulada "Cortázar cuentista", basada en el libro "Historias de Cronopios y de Famas", junto al escritor argentino Andrés Neuman y el colombiano Juan Gabriel Vázquez.


Fuente: "Informador.com"


"Continuidad de los parques", Julio Cortázar

"Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela."


(De "Final de juego" (1956), Julio Cortázar)

lunes, 23 de febrero de 2009

Instrucciones para dar cuerda al reloj

Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
(Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas)