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miércoles, 3 de abril de 2019

Poesía para llevar: nuestro poema 22 homenajea a Jaime Sabines

 
 
 
Por fin ha llegado la semana en que elegimos poema dentro del Programa "Poesía para llevar" ¡y no ha sido nada fácil!
 
Tras valorar diferentes propuestas del profesorado del Departamento de Lengua y de Orientación, hemos seleccionado el poema de Jaime Sabines, "Espero curarme de ti". En marzo se han cumplido 20 años del fallecimiento del escritor mejicano y es nuestra forma de reivindicar y homenajear esta voz imprescindible.
 
 
Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se puede reunir todas las palabras de amor
Que se han pronunciado sobre la tierra y
Se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.
Y también el silencio. Porque las mejores palabras de amor
Están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral
Y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero
Cuando digo: "qué calor hace", "dame agua",
"¿Sabes manejar?", "se hizo de noche"
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías,
Te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero").
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras:
Guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura.
No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana
Para entender las cosas. Porque esto es muy parecido
A estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

("Espero curarme de ti"; Jaime Sabines
 
 


 
 
 
El poema nos ha permitido abordar en clase el tópico de la "enfermedad de amor".  Con esa motivación hemos montado un rincón de "Remedios poéticos" con un botiquín de "Poesía de urgencia". Los alumnos de  Taller de 2º ESO han echado una mano buscando poemas adecuados para las diferentes dolencias. La profesora Elena Rebolledo ha diseñado unos medicamentos no aptos para personas con poca sensibilidad, que incluían como prospecto el poema 22 de PPLL, "Quiero curarme de ti".  No olvidéis leer bien la posología (un poema al día) y las precauciones de uso. ¡¡En caso de duda, siempre, hay que consultar con la profesora de Literatura!!
 
 


 


Escucha el poema en la voz de su autor:




Os animamos a que sigáis buscando en los poemas las palabras que ayudan, reconfortan y sanan. Verdaderamente la poesía sana el alma.


No dejéis de pasar por nuestro rincón poético: hay consultas gratis "por amor a la poesía":




jueves, 14 de febrero de 2013

Enfermos de amor


 
Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible.
Siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho, ni es poco, es bastante.
En una semana se puede reunir todas las palabras de amor
Que se han pronunciado sobre la tierra y
Se les puede prender fuego.
Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado.
Y también el silencio. Porque las mejores palabras de amor
Están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral
Y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero
Cuando digo: "qué calor hace", "dame agua",
"¿Sabes manejar?", "se hizo de noche"
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías,
Te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero").
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo.
Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras:
Guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura.
No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana
Para entender las cosas. Porque esto es muy parecido
A estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

("Espero curarme de ti"; Jaime Sabines)
 


miércoles, 9 de enero de 2013

Loco amor

Fernando de Rojas escribió la Tragicomedia de Calixto y Melibea "en reprehensión de los locos enamorados, que, vencidos en su desordenado apetito, a sus amigas llaman e dizen ser su dios"
El amor ilícito que salta todas la barreras sociales y morales ha ejercido una poderosa atracción en lectores de todas las épocas. La literatura se nutre de parejas que viven un amor imposible que frustra súbitamente la muerte.
El amor es el tema determinante, el eje de la obra, el que dicta y suscita el comportamiento de todos los personajes.
Fuente: Facebook (Cultura re-evolucionaria)
El modo de presentar el amor en La Celestina es complejo, ambiguo y a veces contrario a las ideas tradicionales recibidas por los jóvenes. Así, por ejemplo, en la literatura amorosa tradicional se respetaba cuidadosamente la separación de las clases sociales, atribuyendo a la clase alta doctrinas y refinamientos ante el amor que las capas bajas eran incapaces de experimentar, pero La Celestina, fiel a su postura subversiva ante los valores sociales establecidos, pone en tela de juicio la validez de esta distinción.
Peter E. Russell ha destacado, sobre las demás, tres concepciones amorosas:
a.            Parodia del amor cortés:
Como es sabido, las doctrinas del amor cortés dominaban desde el siglo XII en adelante gran parte de la literatura amorosa y caballeresca europea. No es fácil suponer que tales doctrinas formaran una teoría consistente de aplicación universal, pero se pueden detectar algunos principios en común: el amante como vasallo de la dama; relación amorosa secreta; exclusión de la idea de matrimonio entre los amantes; perfección y divinización de la amada; sufrimiento amoroso que le causa placer al amador...
Desde el primer momento, los lectores de La Celestina, familiarizados con estas doctrinas, debían darse cuenta de que el caballero y la doncella eran figuras paródicas y por tanto ridículas, del amor cortés. Pero, Calisto, no tiene en absoluto la paciencia del amante cortesano, ni guarda el secreto de sus relaciones amorosas, y la divinización de Melibea le lleva hiperbólicamente a convertirla en "su Dios".
El amor de Sempronio y Pármeno por Elicia y Areúsa está claro que procura explícitamente el goce físico. Calisto y Melibea, aparentemente, utilizan un lenguaje más ideal y literario. Una rápida lectura nos podría conducir a la interpretación de que las diferencias sociales entre criados y amos engendran un concepto distinto de las relaciones amorosas. Sin embargo, las palabras que emplea Calisto son una muestra de los tópicos del lenguaje amoroso que durará hasta el siglo XVIII, e incluso podrían interpretarse como una burla del citado lenguaje, que aparentemente no sirve nada más que para encubrir intenciones y deseos más concretos.
b.            El amor como locura.
Al lado del amor cortés y entremezclado con él, La Celestina maneja también una doctrina acerca del amor apasionado que, con el apoyo de teólogos, moralistas y médicos de la Edad Media y del Renacimiento representa el punto de vista ortodoxo sobre el asunto. Era el "loco amor" que el Arcipreste de Hita y gran número de tratadistas habían denunciado en sus obras. Este amor apasionado no se distinguía de la lujuria, y era una manifestación auténtica de la locura. Tratados de medicina de la época colocaban el loco amor entre los cinco tipos de demencia humana.
Calisto, por tanto, no posee una locura metafórica, sino real, y sus actuaciones y palabras, como continuamente insisten los que le rodean, exhiben un personaje con todas las características de un loco de verdad.
Melibea, por su parte, una vez que admite la pasión amorosa para con Calisto, también se comporta como persona loca, y no vacila en poner en peligro tanto su fama como la de sus padres, introduciendo a su amante de noche en su huerto y desechando todas las modalidades morales propias de una muchacha de estirpe aristocrática.
c.            El amor como sexualidad.
Celestina, basándose en lo que ha aprendido a lo largo de una larga vida dedicada al amor ilícito, es la encargada de proferir juicios y consejos relacionados con amor y sexualidad. Para la vieja, amor y acto sexual son términos intercambiables. Desde luego pasa por alto la doctrina ortodoxa, según la cual el acto sexual era sólo permisible dentro del matrimonio, y defiende la idea de que las finezas del amor cortés son meros gestos hipócritas mediante los cuales hombres y mujeres aparentan una sensibilidad en las cosas amorosas, cuya falsedad ella sabe descubrir con rapidez.
La sexualidad no es cosa privada. Así, la vieja quiere asistir como testigo experto al acto sexual de Pármeno y Areusa, y Melibea, ya loca de amor, no halla inconveniente en que su criada Lucrecia esté presente en el huerto mientras hace el amor con Calisto. Las trágicas consecuencias de este amor concebido como sexualidad parecen confirmar la interpretación moral de la obra (Marcel Bataillon), pero hay tanta ambigüedad en ello que se pone en entredicho esta interpretación.
CELESTINA. Sin te romper las vestiduras se lanzó en tu pecho el amor; no rasgaré yo tus carnes para le curar.
MELIBEA. ¿Cómo dices que llaman a este mi dolor, que así se ha enseñoreado en lo mejor de mi cuerpo?
CELESTINA. Amor dulce.
MELIBEA. Eso me declara qué es, que en sólo oírlo me alegro.
CELESTINA. Es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una dulce e fiera herida, una blanda muerte.
MELIBEA. ¡Ay mezquina de mí! Que si verdad es tu relación, dudosa será mi salud. Porque, según la contrariedad que esos nombres entre sí muestran, lo que al uno fuere provechoso acarreará al otro más pasión.
 

 


domingo, 9 de enero de 2011

¿Jugamos?


En este último día de vacaciones aprovechamos el último día de juegos, ¿o quizá no?
 "¿Jugamos a los médicos?" es una interesante webquest sobre la enfermedad de amor destinada a repasar el tema del amor en la literatura medieval a través de sus textos representativos, útil tanto en segundo ciclo de Secundaria como en 1º de Bachillerato.
Con mucho sentido del humor, la propuesta arranca así: