Mostrando entradas con la etiqueta APUNTES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta APUNTES. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de enero de 2013

Claves para la lectura de La Celestina

Celestina (Pablo Picasso)
El tema que vertebra la obra es el loco amor de los dos jóvenes, pero hay otros temas también muy relevantes que completan el gran fresco de la sociedad de finales del XV que la obra supone. Estos temas crean el trasfondo y el entramado de la obra, más compleja que la simple anécdota o excusa inicial:
1.   La transformación social de la clase ociosa privilegiada y de la alta burguesía (ejemplos en Calisto y Pleberio respectivamente).
2.     Afán de lucro y economía dineraria. El bajo mundo celestinesco aparece como producto de una cultura urbana nueva.
3.    Los criados y su creciente desvinculación de los amos. Representan el principio del individualismo y del egoísmo y del fin del concepto de servidumbre y vasallaje.
4.    El comportamiento fingido y calculado de casi todos los personajes, como una forma pragmática de conducta vital (se hace y se dice lo que conviene en cada momento.  El comportamiento no obedece a valores y principios morales).
5.    Sentimiento de libertad al transgredir voluntariamente las normas morales y sociales para ver cumplidos los deseos e intereses individuales.
6.    La idea de Fortuna y la visión mecánica del mundo (nuestras conductas traen consecuencias)
7.    Obra mundana y secular: el placer de la vida presente (Carpe diem), la doctrina del amor y la experiencia de la muerte.
 Una vez hemos finalizado el análisis pormenorizado en clase de la obra a través de la guía de Planeta lector, recordamos en esta entrada las situaciones o fragmentos clave organizados temáticamente para que podáis orientar el desarrollo de las preguntas sobre la obra de la prueba de lectura.
·         Para analizar las artes persuasivas de Celestina hay que remitirse a los actos I y VII (seducción de Pármeno), VII (seducción de Areúsa) y los actos IV y X (seducción de Melibea).

·         Para la caracterización de Celestina es importante releer lo que dicen de ella Sempronio y Pármeno en el acto I.

·         Para seguir y comprender la evolución psicológica de Melibea, es necesario releer sus encuentros amorosos con Calisto (primera escena del acto I, XII, XIV y XIX).

·         La crítica social (el rencor y resentimiento de la servidumbre) brota con fuerza en el acto IX. También puede observarse la relación criado/señor en el acto II.

·         El tema de la muerte se plasma en los actos XII (Celestina), XIII (referencias a la muerte de los criados), XIX (Calisto) y XX (Melibea).

·         Una relectura del hechizo o conjuro al diablo al final del acto III ayudará a comprender mejor el papel que juega la magia en la obra.

·         Y, finalmente, habrá de leerse una vez más el planto de Pleberio (acto XXI) para formarse una opinión personal acerca de la tesis que defiende que la voz de Pleberio es la voz del propio Fernando de Rojas, y que, por tanto, es en el planto donde se formula la verdadera intención del autor. 
(Claves para la lectura de La Celestina,  Ediciones Daimón, 1986)

Materiales de apoyo para la preparación de la prueba:



  • Versión cinematográfica de Gerardo Vera (1996):



miércoles, 9 de enero de 2013

Loco amor

Fernando de Rojas escribió la Tragicomedia de Calixto y Melibea "en reprehensión de los locos enamorados, que, vencidos en su desordenado apetito, a sus amigas llaman e dizen ser su dios"
El amor ilícito que salta todas la barreras sociales y morales ha ejercido una poderosa atracción en lectores de todas las épocas. La literatura se nutre de parejas que viven un amor imposible que frustra súbitamente la muerte.
El amor es el tema determinante, el eje de la obra, el que dicta y suscita el comportamiento de todos los personajes.
Fuente: Facebook (Cultura re-evolucionaria)
El modo de presentar el amor en La Celestina es complejo, ambiguo y a veces contrario a las ideas tradicionales recibidas por los jóvenes. Así, por ejemplo, en la literatura amorosa tradicional se respetaba cuidadosamente la separación de las clases sociales, atribuyendo a la clase alta doctrinas y refinamientos ante el amor que las capas bajas eran incapaces de experimentar, pero La Celestina, fiel a su postura subversiva ante los valores sociales establecidos, pone en tela de juicio la validez de esta distinción.
Peter E. Russell ha destacado, sobre las demás, tres concepciones amorosas:
a.            Parodia del amor cortés:
Como es sabido, las doctrinas del amor cortés dominaban desde el siglo XII en adelante gran parte de la literatura amorosa y caballeresca europea. No es fácil suponer que tales doctrinas formaran una teoría consistente de aplicación universal, pero se pueden detectar algunos principios en común: el amante como vasallo de la dama; relación amorosa secreta; exclusión de la idea de matrimonio entre los amantes; perfección y divinización de la amada; sufrimiento amoroso que le causa placer al amador...
Desde el primer momento, los lectores de La Celestina, familiarizados con estas doctrinas, debían darse cuenta de que el caballero y la doncella eran figuras paródicas y por tanto ridículas, del amor cortés. Pero, Calisto, no tiene en absoluto la paciencia del amante cortesano, ni guarda el secreto de sus relaciones amorosas, y la divinización de Melibea le lleva hiperbólicamente a convertirla en "su Dios".
El amor de Sempronio y Pármeno por Elicia y Areúsa está claro que procura explícitamente el goce físico. Calisto y Melibea, aparentemente, utilizan un lenguaje más ideal y literario. Una rápida lectura nos podría conducir a la interpretación de que las diferencias sociales entre criados y amos engendran un concepto distinto de las relaciones amorosas. Sin embargo, las palabras que emplea Calisto son una muestra de los tópicos del lenguaje amoroso que durará hasta el siglo XVIII, e incluso podrían interpretarse como una burla del citado lenguaje, que aparentemente no sirve nada más que para encubrir intenciones y deseos más concretos.
b.            El amor como locura.
Al lado del amor cortés y entremezclado con él, La Celestina maneja también una doctrina acerca del amor apasionado que, con el apoyo de teólogos, moralistas y médicos de la Edad Media y del Renacimiento representa el punto de vista ortodoxo sobre el asunto. Era el "loco amor" que el Arcipreste de Hita y gran número de tratadistas habían denunciado en sus obras. Este amor apasionado no se distinguía de la lujuria, y era una manifestación auténtica de la locura. Tratados de medicina de la época colocaban el loco amor entre los cinco tipos de demencia humana.
Calisto, por tanto, no posee una locura metafórica, sino real, y sus actuaciones y palabras, como continuamente insisten los que le rodean, exhiben un personaje con todas las características de un loco de verdad.
Melibea, por su parte, una vez que admite la pasión amorosa para con Calisto, también se comporta como persona loca, y no vacila en poner en peligro tanto su fama como la de sus padres, introduciendo a su amante de noche en su huerto y desechando todas las modalidades morales propias de una muchacha de estirpe aristocrática.
c.            El amor como sexualidad.
Celestina, basándose en lo que ha aprendido a lo largo de una larga vida dedicada al amor ilícito, es la encargada de proferir juicios y consejos relacionados con amor y sexualidad. Para la vieja, amor y acto sexual son términos intercambiables. Desde luego pasa por alto la doctrina ortodoxa, según la cual el acto sexual era sólo permisible dentro del matrimonio, y defiende la idea de que las finezas del amor cortés son meros gestos hipócritas mediante los cuales hombres y mujeres aparentan una sensibilidad en las cosas amorosas, cuya falsedad ella sabe descubrir con rapidez.
La sexualidad no es cosa privada. Así, la vieja quiere asistir como testigo experto al acto sexual de Pármeno y Areusa, y Melibea, ya loca de amor, no halla inconveniente en que su criada Lucrecia esté presente en el huerto mientras hace el amor con Calisto. Las trágicas consecuencias de este amor concebido como sexualidad parecen confirmar la interpretación moral de la obra (Marcel Bataillon), pero hay tanta ambigüedad en ello que se pone en entredicho esta interpretación.
CELESTINA. Sin te romper las vestiduras se lanzó en tu pecho el amor; no rasgaré yo tus carnes para le curar.
MELIBEA. ¿Cómo dices que llaman a este mi dolor, que así se ha enseñoreado en lo mejor de mi cuerpo?
CELESTINA. Amor dulce.
MELIBEA. Eso me declara qué es, que en sólo oírlo me alegro.
CELESTINA. Es un fuego escondido, una agradable llaga, un sabroso veneno, una dulce amargura, una deleitable dolencia, un alegre tormento, una dulce e fiera herida, una blanda muerte.
MELIBEA. ¡Ay mezquina de mí! Que si verdad es tu relación, dudosa será mi salud. Porque, según la contrariedad que esos nombres entre sí muestran, lo que al uno fuere provechoso acarreará al otro más pasión.