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lunes, 8 de abril de 2024

"Fe de vida", José Hierro

 

                          

                                            FE DE VIDA

Sé que el invierno está aquí,

detrás de esa puerta. Sé

que si ahora saliese fuera

lo hallaría todo muerto,

luchando por renacer.

Sé que si busco una rama

no la encontraré.

Sé que si busco una mano

que me salve del olvido

no la encontraré.

Sé que si busco al que fui

no lo encontraré.

 

Pero estoy aquí. Me muevo,

vivo. Me llamo José

Hierro. Alegría. (Alegría

que está caída a mis pies).

Nada en orden.

Todo roto, a punto de ya no ser.

 

Pero toco la alegría,

porque aunque todo esté muerto

yo aún estoy vivo y lo sé.


                                 "Fe de vida",  Alegría (1947)


sábado, 21 de marzo de 2015

Palabras vivas, de poesía

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El 21 de Marzo fue proclamado por la UNESCO el Día Mundial de la Poesía. Desde esta ventana nos sumamos a la efemérides recordando unos versos de José Hierro.
 
TEORÍA
Un instante vacío
de acción puede poblarse solamente
de nostalgia o de vino.
Hay quién lo llena de palabras vivas,
de poesía (acción
de espectros, vino con remordimientos).
Cuando la vida se detiene,
se escribe lo pasado o lo imposible
para que los demás vivan aquello
que ya vivió (o que no vivió) el poeta.
Él no puede dar vino,
nostalgia a los demás: sólo palabras.
Si les pudiese dar acción…
La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje los objetos
que duermen en la playa.
La poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar:
da apariencia de vida
a lo inmóvil, a lo paralizado.
Y el leño que arde,
las conchas que las olas traen o llevan,
el papel que arrebata el viento,
destellan una vida momentánea
entre dos inmovilidades.
Pero los que están vivos,
los henchidos de acción,
los palpitantes de nostalgia o vino,
esos… felices, bienaventurados,
porque no necesitan las palabras,
como el caballo corre, aunque no sople el viento,
y vuelva la gaviota, aunque esté seco el mar,
y el hambre llora, y canta,
proyecta y edifica, aun sin el fuego.
(José Hierro, Libro de las alucinaciones, 1964).
 
 
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