miércoles, 20 de julio de 2011

Lectora insólita


Cuando empezaba a aceptar mi condición de lectora caótica, irregular, indisciplinada, diversa en intereses y espacios de lectura, descubro esta entrada de "Territorio e-book" que me identifica como una lectora insólita.


El lector insólito

"El lector insólito no es un lector como los demás. El lector insólito lee en cualquier lugar. Lee en su sofá de lectura y lee sentado en el suelo. Lee bajo la ducha y tumbado en el tejado de su casa. Lee subido a un armario y a lomos de un caballo si es necesario. Algunos cuentan que incluso lo ha hecho subido en un trapecio, y hay quien dice que leía mientras jugaba al baloncesto.

El lector insólito, si pudiera, leería hasta subido a una nube.

El lector insólito lee despierto, pero también lee dormido. Con los ojos cerrados vuelve a leer los párrafos que se han quedado pegados en el interior de sus párpados. Y en ocasiones lo hace en estado de sonambulismo. En mitad de un sueño camina por su casa en busca de su biblioteca, y lee lo primero que encuentra en ella. Y es por eso que al despertar, el lector insólito conoce aventuras y personajes que no sabe cómo han llegado a su cabeza.

El lector insólito, si pudiera, leería hasta en la superficie de la luna.

Y no es sólo que el lector insólito lea en los lugares más extraños e inesperados, es que también lee todo lo que cae en sus manos. Lee libros de todos los géneros, de todos los estilos y de todas las formas y tamaños. Lee libros de papel, libros digitales y cuando se terminan los libros, lee los grafitis de las paredes, las etiquetas del champú, y las palabras que se les caen a otros lectores de los bolsillos, cuando caminan muy rápido por la calle.

El lector insólito, si pudiera, leería hasta lo que todavía no se ha escrito.

El lector insólito lee con los ojos, con las manos y con las orejas. Lee con la nariz y lee con el pelo. ¿Qué cómo se puede leer con la nariz? Pues oliendo.

¿Cómo se puede leer con el pelo? Pues yo no lo sé, pregúntaselo a él. Lo que sí que te puedo decir es que cuando abre un libro no se limita a mirar, sino que se mete dentro, se zambulle hasta el final, se lanza al interior del volumen como un nadador al fondo de la piscina. Y se concentra tanto en la lectura, que si le miras, no ves al lector insólito, sólo ves un libro flotando en el aire, como sostenido por las manos de un fantasma, de una sombra extraña, o de un hombre invisible.

El lector insólito viviría, si pudiera, dentro de un libro.

El lector insólito está lleno de palabras. Le salen por las orejas, le cruzan por el blanco de los ojos, se le salen por la boca al estornudar. Tiene tantas palabras dentro, hay tantos verbos y sustantivos en su interior, que le salen del por la boca al estornudar. Tiene tantas palabras dentro, hay tantos verbos y sustantivos en su interior, que le salen del cuerpo a borbotones. Y piensa que tiene que hacer algo con ellas, con todas esas palabras que salen de sus dedos y de su pelo. Y lo que hace es comenzar a ordenarlas en un papel. Primero forma frases, y después con las frases forma párrafos. Con los párrafos crea capítulos. Y al final junta unos capítulos con otros capítulos. Y así, sin darse cuenta, ha escrito un libro de cien páginas. Y así, sin darse cuenta, es como el lector insólito se convierte en escritor. Y de ese modo es como le devuelve al mundo lo que le ha sido regalado durante tantos años.

Y a partir de ahora otros lectores insólitos leerán sus palabras. Porque mientras haya un lector insólito en el mundo habrá un escritor insólito que escriba para él. Y también al revés: mientras haya un escritor insólito en el mundo habrá otro lector insólito que lo quiera leer.

Me dijeron que una vez el lector insólito leyó dos libros al tiempo, uno con cada ojo. Quizá sea una leyenda, pero quizá no. A mí me gusta creérmelo, pero eso es lógico, porque yo también soy un lector insólito. Si te lo crees tú, a lo mejor es que también eres uno de los nuestros.

¿Tú qué crees?"

(Daniel Monedero)


Óscar T. Pérez

Ahora  podemos escuchar el cuento de Monedero en la voz de Aurelia Rodríguez (bibliotecaria del CILIJ, en Salamanca) y ver y escuchar a Óscar explicar la ilustración de este personaje :




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