lunes, 8 de enero de 2024

"No decía palabras"; Luis Cernuda



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No decía palabras,

acercaba tan solo un cuerpo interrogante,

porque ignoraba que el deseo es una pregunta

cuya respuesta no existe,

una hoja cuya rama no existe,

un mundo cuyo cielo no existe.


 La angustia se abre paso entre los huesos,

remonta por las venas

hasta abrirse en la piel,

surtidores de sueño

hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

 

Un roce al paso,

una mirada fugaz entre las sombras,

bastan para que el cuerpo se abra en dos,

ávido de recibir en sí mismo

otro cuerpo que sueñe;

mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,

iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque solo sea una esperanza

porque el deseo es pregunta 

cuya respuesta nadie sabe

(Luis Cernuda, Los placeres prohibidos, 1931)

Este poema de Luis Cernuda (poeta de la Generación del 27) pertenece al libro Los Placeres Prohibidos, libro que, junto a otros, conforma el título bajo el que englobó toda su producción literaria: La realidad y el deseo.

En Los placeres prohibidos, uno de los libros más emblemáticos de Cernuda (1931), de sentido unitario, cada poema se asocia a los demás para completar la expresión del sentimiento. En él se acentúa la amargura y el resentimiento hacia el mundo que lo rodea y estalla la rebeldía del poeta, pues supone una decidida y desinhibida confesión de sus pulsiones eróticas. El amor, en abstracto, se hace carne y también violencia: es el deseo sexual. Pero un mundo hostil impide la realización de ese deseo y al final todo parece enturbiarse y corromperse, y el placer resulta inútil y efímero. Pocas veces se dará en el desarrollo de un tema la profusión y variedad de imágenes de Los placeres prohibidos.

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