lunes, 27 de octubre de 2014

Jóvenes y románticos

 
 
 
Si un movimiento literario no os es ajeno es el Romanticismo. Los jóvenes sois individualistas, exaltados, idealistas, apasionados, rebeldes...
 
Siempre tiendo puentes entre adolescencia y Romanticismo en la explicación en clase para acercar una actitud vital que os resulta bastante familiar.
 
Probablemente, si hace unas semanas os hubiese preguntado por la similitud que tenéis con los románticos hubieseis reído la ocurrencia. Sin embargo, ahora ya tenéis más información.
 
¿Sois los adolescentes en esencia "románticos"?


22 comentarios:

  1. Los jóvenes por lo general son todos unos románticos.

    Se preocupan por sus asuntos e intereses, y más por sus derechos que por sus deberes. Viven libres creyéndose lo suficientemente mayores para poder hacer lo que ellos quieran pero no lo suficientemente mayores para realizar tareas que les corresponden. No siguen normas ya que no tienen nada que perder, no pueden ser golpeados por la justicia y siempre se arriesgan al máximo rompiendo las reglas. Son personas marginadas de la sociedad; no les interesan las otras personas si no están incluidas en aspectos de su vida personal. Respecto a la política, posiblemente ni si quiera sepan de lo que se trata, no es que sean incultos, si no que su vida no depende de ello.

    Son capaces de crear todo lo que se propongan si es lo que quieren. Su personalidad es, básicamente, lo más importante para ellos, ser originales y únicos. Inspirados en su vida cotidiana en sus amores y desamores, en la traición y el engaño, con un genio asombroso.

    Están llenos de distintos sentimientos contradictorios que les hace tener una personalidad doble. Anhelan la felicidad por encima de todo y su mejor vía para encontrarla es el amor. El fracaso es su mayor miedo, su honor esta en un puesto bastante alto en la lista de sus prioridades.

    Bien, puedo decir que yo soy una de tantos y tantos jóvenes y que de fuera pueden ver que somos como una especie rara en la sociedad, pero todos han pasado por la misma etapa en la que lo más importante eres tú, que te preocupas por las simples cosas cuando miles y miles de complicaciones te rodean. Pero vivimos en una burbuja creada por nosotros mismos para protegernos de los demás y sus distintos comportamientos.

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  2. Excelente, Sara. Te agradezco mucho esta colaboración tan personal y extensa. Yo no lo podría haber expresado mejor. ¿Será que ya no soy una joven romántica?

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  3. Yo creo que la mayoría de los jóvenes somos como aquellos autores románticos del siglo XIX. Nos comparamos con ellos, porque una de las principales coincidencias es el afán de libertad, ya que los jóvenes nos consideramos gente libre, gente que no tiene que recibe órdenes de nadie. También podemos destacar que no tenemos interés en cosas que no están presentes en nuestra vida personal.

    Nos gusta ser únicos y originales en todos los ámbitos de nuestra propia vida, y sobre todo somos rebeldes con la sociedad, ya que muchas veces nos sentimos atacados por ella.

    Nuestro único fin en esta vida es encontrar la felicidad, y creemos que la manera más rápida de encontrarla es el amor, pero se nos hará difícil encontrarla ya que tenemos pánico al fracaso sobre todo.

    Parece que haya resumido las características de un auto romántico, pero en realidad los jóvenes somos así, soñadores, únicos y libres.

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    1. Espero que no perdáis nunca esas cualidades, Miguel Ángel. La búsqueda de la felicidad, el valor de la libertad y la capacidad de soñar no deberían perder puestos en nuestra lista de prioridades, aunque vayamos sumando años. Un saludo.

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  4. Yo creo que nosotros los jóvenes o adolescentes somos muy románticos como (José de zorrilla, Gustavo Adolfo Bécquer...etc.).

    No escribimos poesía ni poemas pero nos parecemos en el sentido de que queremos libertas que nadie nos controle, vivir con nuestras propias normas...etc. Como los autores del siglo XIX que empezaron a admirar a los personajes marginados porque Vivian de acuerdo con sus propias normas.

    Los jóvenes somos románticos o nos dicen que somos románticos cuando le escribimos cosas bonitas a alguna persona o regalamos bombones, flores o cualquier cosa a nuestra pareja o novi@.

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  5. El pensamiento que tienen los jóvenes respecto al amor es ridículo, llamar amor a la primera atracción sentida hacia cualquier persona sin saber en realidad lo que la palabra indica

    Los jóvenes aparte de ser unos románticos son unos ilusos al creerse que puede llamarse amor a cualquier cosa

    Un sentimiento tan grande no se puede expresar solo con una palabra, los actos romanticos deben hacerlo tambien y eso aunque no nos demos cuenta no lo hacemos hasta pasar la juventud. Cuando nos damos cuenta de que no todo es blanco y negro, sino que también hay partes grises

    Los jóvenes se exaltan así mismos siempre y no pueden dar todo sí a una persona para amar o ser amados, son mas bien marginados.

    Un joven que dice estar enamorado, no sabe lo que dice.

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  6. Los adolescentes tenemos una manera distinta de referirnos al amor, no se podría hablar de Romanticismo en este caso, pero si de un sentimiento distinto el cual nos aflora cuando vemos a esa persona que es importante para nosotros, no solo en el tema amoroso, siendo que siempre podemos tener un detalle "Romántico" con nuestra familia o amigos.

    Los adolescentes somos distintos cada uno en este tema, sin darnos cuenta nos comportamos de una manera diferente cuando estamos con amigos que cuando estamos con una persona por la que sentimos algo mas que una simple amistad.

    Siendo así y en algunos de estos casos si que nos parecemos bastante a los autores románticos, cuando necesitamos evadirnos de la sociedad si nos rechazan, o escribiendo poesías y textos en los que queremos expresar lo que sentimos.

    En mi opinión los adolescentes somos más Románticos incluso de lo que nosotros mismos pensamos.

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  7. Los jóvenes estamos prácticamente todos en la fase romántica porque siempre se puede observar que uno mismo expresa desprecio y amargura pero, son momentos que finalizan convirtiéndose manifestaciones de bien estar y alegría.
    Porque los días van pasando y se acaba ansiando la libertad, no quiero vivir otros cuatro años que no son nada amenos pegada a asignaturas que te obligan a mantenerte despierto hasta las altas horas de la madrugada por su estudio, no quiero que haya una evaluación de dichos conocimientos adquiridos obligatoriamente para ser algo en la vida. Quiero libertad, una eterna libertad que me obligue a madurar, que me deje expresar mi rebeldía libremente y sin pegas porque hoy en día los adolescentes estamos atados por las dos manos. Lo único que se oye es no hagas esto, no hagas lo otro… Es un sin parar de reflexiones que acaban inculcadas en tu vida para siempre. Los jóvenes queremos alcanzar nuestros sueños, expresar nuestra rebeldía y también nuestro amor, porque también suele haber una fase en nuestras vidas en las que obtenemos a un compañero o compañera con la que intercambiamos sentimientos otra pequeña característica del Romanticismo.
    En esta pequeña argumentación sobre el romanticismo en la juventud la he inculcado en una sobre exaltación del yo, pero seguramente se sienta identificada la mayoría de la juventud.

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  8. Los adolescentes tenemos las mismas cualidades que los autores románticos. Los adolescentes vivimos libres, es decir, sin normas porque no nos preocupa nada más que nosotros mismos, los adolescentes queremos el bien para nosotros, nos gusta ser únicos y originales, que coinciden con las principales características de los románticos.
    Los adolescentes nos comportamos de diferente manera con las personas que sentimos más que una simple amistad, como la familia, que con los amigos. Los adolescentes no nos preocupamos por lo del exterior, nos preocupamos de nuestros intereses, cuando tenemos problemas necesitamos evadirnos de la sociedad, como los románticos.
    Los adolescentes tenemos esencia de románticos, solo nosotros entendemos el mundo propio que tenemos cada uno.

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  9. Los jóvenes son todos unos románticos , pero cada uno de una forma diferente y persona diferente.
    No tenemos tanta libertad como la que queremos o necesitamos, porque según los adultos nuestro único deber es estudiar, para tener un buen puesto de trabajo y un buen futuro.
    Pero lo que los adultos no saben , es que también necesitamos libertad para expresar nuestros sentimientos, experiencias nuevas, no solo estudiar, se pueden hacer las dos cosas a la vez. A la hora de tener una pareja o un novio, podemos ser muy románticos o ellos lo pueden ser con nosotros, regalando flores, regalando cosas bonitas o simplemente diciendo cosas bonitas a la persona amada y no diciendo palabras en vano, mintiéndola.
    No es lo mismo el cariño que se tiene a tu familia, amigos con el que se tiene con la pareja.
    No se le puede decir Te Quiero a la persona que no quieres de verdad, o se le puede decir porque la quieres como a un@ amig@.

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  10. El adolescente es un caballero o un amante, no es un niño, pero tampoco un adulto; está en un momento de transición, sus estructuras están abiertas. Se trata de una estructura de curiosidad, de incertidumbre, ellos se sienten siempre insatisfechos y cambian de normas todo el tiempo.
    La adolescencia es una etapa especial para los jóvenes, ya que experimentan la transición de la infancia a la edad adulta. Puede ser un momento complicado, pero también divertido y emocionante en la vida de una persona. Los adolescentes comienzan a mostrar más interés en salir y conocer a alguien especial, y podrían incluso enamorarse por primera vez.

    Siempre hay alguien que va a ser y será tu predilección, ya sea un amor, un amigo... Es algo difícil de explicar… a veces difícil de entender. Hay veces que cuando la vida te pone una piedra en el camino hay que apartarla, incluso saltarla. Por mucho que critiquen, por mucho que juzguen, por mucho que digan, solo somos nosotros lo que sabemos la realidad. Pensar que algo tan importante en tu vida, puede afianzarse más aun, es hermoso. Hay decisiones en la vida, situaciones difíciles de controlar, pero si hay alguien a tu lado, todo puede ser mucho más sencillo, alguien en quien confiar y que sepas que nunca te va a fallar.

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  11. Los adolescentes somos románticos. Y esto no quiere decir que estemos enamorados sino que tenemos la personalidad más parecida a los ilustradores románticos del siglo XIX.
    Estamos en una edad en la que pensar en nosotros mismos es lo más común y todos los temas que no influyan en nuestra vida diaria no los consideramos importantes. A veces, en según qué situaciones, las familias pasan a un segundo plano y los amigos se convierten en las personas en las que nosotros empezamos a confiar más. Nos creemos libres de hacer y decir lo que nosotros queramos aunque a veces no sea así, por eso los padres pasan a ser los ¨enemigos¨ de los adolescentes, porque son las personas que en cierto modo nos quitan parte de la libertad que nosotros deseamos.
    Queremos ser personas únicas y originales en todo aunque a veces, si no eres como los demás o no haces lo que hace el resto, se te considera ¨friki o raro¨. Tenemos la capacidad de expresar al máximo nuestros sentimientos, uno de nuestros mayores miedos es fracasar y creemos que el amor o las cosas materiales son lo único que nos lleva a una felicidad completa. Cuando algo no nos sale bien o tenemos algún problema, nos apartamos de todo, nos evadimos en nuestro mundo. Soñamos con nuestro mundo y futuro ideal, con nuestros objetivos cumplidos y con libertad ante todo.

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  12. La mayor parte de los jóvenes representamos el espíritu del romanticismo, gracias a nuestras cualidades y forma de apreciar el mundo, ya que tenemos un punto de vista bastante diferenciado del de los adultos y también del de los niños, debido a que nos encontramos en el momento de transición entre estas dos etapas.
    Nosotros mismos somos capaces de refugiarnos en nuestro propio mundo en el que representamos el centro, lo más importante y en él solo se encuentran nuestras personas de confianza, las que creemos necesitar y que no son un estorbo sino un medio por el cual nos olvidamos de todo y nos centramos en lo que realmente es importante para nosotros, un lugar en el que podemos expresar nuestros sentimientos libremente, tan pronto podemos estar dando saltos de alegría y así como pasan unos instantes nos enfadamos, pero así somos, capaces de expresar al límite nuestros sentimientos.
    Somos personas que nos consideramos libres, capaces de hacer lo que nos plazca en cada momento sin importarnos la opinión de la gente, pero sin embargo realmente nos aterra el qué dirán de todas aquellas personas que nos rodean y queremos ser en cada momento correctos para evitar los malos pensamientos que puedan tener de nosotros.
    Por otro lado en la sociedad en la que actualmente vivimos estamos marginados ya que los adultos la gran mayoría de las veces no nos toman enserio o simplemente pasan de nosotros, de nuestras opiniones y nos creen inferiores, ya que tienen el pensamiento de que por nuestra edad y vivencias no somos lo suficientemente maduros para afrontar diferentes situaciones en las que muchas veces vivimos engañados o nos mantienen en la ignorancia.

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  13. Los jóvenes somos románticos por naturaleza, ya que en nuestra adolescencia pasamos el mayor tiempo a eso, a “enamorarnos”. Para mí, personalmente, enamorarse es una palabra muy importante y muy grande para decirla así como así, siendo que los jóvenes en la adolescencia somos rebeldes, alocados y en realidad no sabemos bien lo que queremos.

    Nos llevamos desilusiones, decepciones y sufrimientos, y normalmente somos unos marginados, porque nos lo callamos y nos lo guardamos dentro. Por una parte está bien pero por otra casi es mejor expresar tus sentimientos y sacarlos fuera, porque pienso que te quitas ese peso de encima. De todos modos, yo soy una persona que se guarda todo para dentro.

    Somos raros, a veces insoportables incluso… Tenemos la manía de pagar nuestras desilusiones amorosas con personas de nuestro alrededor que solamente quieren ayudarnos porque nos quieren y se preocupan por nosotros, y en verdad, esas personas son las que van a estar ahí siempre, pero nosotros no nos damos cuenta y nos cerramos para nuestros adentros.

    También somos cabezotas, pensamos que no le importamos a nadie y por eso nos evadimos de la realidad, nos transportamos a un mundo paralelo donde sólo existimos nosotros mismos, de ahí a que nos de igual todo y nuestra pasividad solo nos lleva a la evasión, a la soledad…

    Somos esa especie rara de la sociedad, somos unos jóvenes enamorados de la vida, somos unos románticos empedernidos.

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  14. La mayoría de los adolescentes somos como los autores románticos del siglo XIX, soñadores, únicos, libres y rebeldes.
    Los adolescentes queremos vivir libres sin ninguna norma ni ninguna obligación, porque no nos preocupa nada más que nosotros mismos. Nos solemos frustrar cada vez que algo nos sale mal, pero lo intentamos una y otra vez hasta conseguir lo que nos proponemos. En esta etapa queremos ser diferente, sentirnos diferentes. No queremos que nos den órdenes, no queremos que nos anulen, ni ser como los demás. Queremos ser únicos y tener algo que nos diferencie del resto.
    La adolescencia es un período de incertidumbre, y algunas veces incluso de desesperación, también es una etapa de forjar una relación con los padres, de consolidar las amistades y de perseguir sueños acerca del futuro. Que marca el final de la niñez y preanuncia la madurez

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  15. Yo creo que los jóvenes somos románticos, ya que tenemos sucesos en común con los personajes ilustres del romanticismo.
    Cuando nos enfadamos o discutimos con la persona ala que le hemos cogido cariño, somos capaces de evadirnos en nuestro propio mundo, nos encerramos en una burbuja de nuestras propias ideas y opiniones, en la que nosotros creemos que podemos hacer lo que queramos sin el consentimiento de nuestros padres, y en la cual la única opinión que nos importa es la nuestra. Eso nos conlleva a pensar que nuestros padres siempre nos quieren llevar la contraria a todo lo que nosotros pensamos, ya que no somos capaces de abrirnos a las demás ideas que nos aportan por muy verdaderas que sean.
    También estamos relacionados con el romanticismo por la parte de que nos convertimos muchas veces en personas marginas, ya que no somos capaces de expresar lo que sentimos y nos guardamos todos aquellos sentimientos que queremos decir.
    Nosotros mismos somos personas que pensamos que vivimos en un mundo en el cual tenemos libertad propia, y no es así.

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  16. Los adolescentes somos Romanticismo
    La mayoría de los adolescentes tenemos un modelo de pensar muy diferente a la de cualquier adulto o anciano. Pensamos que podemos hacer lo que queramos, sin importar la opinión de otros y lo que repercute en nuestros padres, familiares o amigos. Creemos que todo lo que decimos es correcto y cierto, que no puede ser de otra forma y cuando nos corrigen, nos evadimos del mundo o nos enfadamos contra la sociedad, ya que no nos gusta que nos echen por cara nuestro fallo, en ese momento nos creamos nuestro enemigos, causados por no aceptar nuestros errores, y a la vez, de aprender sobre la sociedad en la que vivimos. El romanticismo es así, se rebela contra la sociedad, igual que los adolescentes.
    La adolescencia es un momento entre la niñez y la adultez, para algunos adolescentes es un periodo de incertidumbre y desesperación, para otros es una etapa de unir lazos con los amigos y amistades, de cumplir sueños y por desgracia de enfrentamientos familiares

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  17. Yo creo que los adolescentes, somos románticos pero solo en parte.

    Creo, que sí somos románticos, porque al igual que los románticos valoraban la capacidad de crear, nosotros también valoramos a aquel que es capaz de ser diferente pero igual, es decir, de comportarse como todos los adolescentes nos comportamos pero siendo elegante, novedoso… Además, al igual que los románticos valoraban a los seres capaces de innovar, nosotros también valoramos, a aquel que es capaz de inventar, de sacarse de la manga algún nuevo juego, entretenimiento…

    Nosotros, los adolescentes, en lo que más nos parecemos, sin duda, a los románticos es en nuestra capacidad de exaltar nuestras cualidades, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos. La adolescencia es sin duda la etapa en la que los seres humanos más exaltamos nuestra propia figura, solo nos preocupamos de nuestros anhelos y carencias, sin tener en cuenta los de los que nos rodean.

    Otro rasgo por el que nos parecemos, es por rebelarnos contra todos y todo; los jóvenes luchamos contra todo lo que no nos gusta o convence, es decir, nos peleamos y luchamos con todo y todos ya que nunca estamos de acuerdo, ni conformes con nada. Los adolescentes, nos rebelamos contra nuestra propia familia, porque nos ponen normas y nos condicionan mucho, aunque solo sea para protegernos. También, nos rebelamos contra nuestros profesores, por ponernos deberes, exámenes, o porque nos apetece, porque nosotros somos así, nosotros nos rebelamos y quejamos de todo y contra todo.

    Por último, el único rasgo que yo he conseguido encontrar, para afirmar que no nos parecemos a los románticos, es porque ellos cuando fracasaban, encontraban consuelo por medio de la evasión, sin embrago, nosotros somos incapaces de evadirnos de nuestros amigos; así como ellos se evadían de todo cuando fracasaban, nosotros cuando fracasamos nos apoyamos mucho en nuestros amigos, que constituyen para nosotros un gran apoyo en cualquier asunto.

    De todo lo reflexionado en este texto, saco en conclusión que los adolescentes tenemos un gran parecido a los románticos; al menos, nos parecemos mucho más a ellos de lo que nos diferenciamos.

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  18. Los jóvenes en su mayoría somos románticos. Nos preocupamos por hacer lo que a nosotros nos interesa pero a la hora de hacer lo que queremos. Pero a la hora de tener que hacer un deber no tanto. Vivimos en nuestro mundo creyéndonos libres para hacer cualquier cosa, pero mayormente no hacemos las cosas como nos corresponde. Deberíamos hacer caso a lo que nos dicen pero siempre ponemos en duda cosas básicas que no debemos. Somos muy individualistas, solo nos preocupamos por las personas que tenemos más cercanas y por nosotros mismos.
    Nos queremos considerar personas libres no recibir ni hacer caso a órdenes que nos de ninguna persona.
    Los jóvenes de ahora no escribimos poesía como los del siglo XIX, pero a la hora de comportarnos nos parecemos a los artistas románticos de esa época

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  19. Yo creo que los adolescentes y los románticos tenemos cualidades en común. Por ejemplo, una visión crítica del mundo que nos rodea; buscar una sociedad de acuerdo con nuestra forma de ser, nuestros pensamientos, ideología social…
    Tendemos a pensar que el mundo de los mayores tiene más fallos que aciertos en relación a nuestras inquietudes adolescentes. Por eso no compartimos ni gustos musicales, ni ambientes, etc. Y procuramos evadirnos y diferenciarnos respecto a los gustos e intereses de los adultos.

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  20. Yo creo que no somos románticos.

    Los adolescentes simplemente somos una excepción de la regla, pues ni nosotros mismos sabemos lo que somos, así que como podríamos respaldar semejante “acusación”.

    Lo único que tienen de parecido los adolescentes y los románticos es que ambos detestamos a la sociedad. Pero pese a eso las diferencias adolescente-romántico son mayores que las semejanzas.

    Los primeros se rebelan y detestan la sociedad porque, la ven como un brazo de hierro que los limita, como un segundo padre fuera de los círculos familiares, por eso en cierto modo no la quieren… Rehuyen de ella.

    Mientras que los segundos se revelan contra ella, porque ven la injusticia que esta refleja día a día y no pueden permanecer impasibles ante semejante tropelía como hace la mayoría de los adultos.

    Así que yo lo consideraría al revés los adolescentes no somos románticos, pero los románticos si son adolescentes. Porque se comportan como tales, tienen los sentimientos a flor de piel, rehuyen de la sociedad y les encanta tanto la soledad como hacer amistades.

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  21. Hace un tiempo ni me hubiese planteado el hecho de ser romántica, y si lo hubiese hecho la respuesta sería no, de romántica no tengo nada, pero en efecto soy muchísimo más romántica de lo que jamás pude haber pensado. Los adolescentes ahora mismo estamos en una etapa de descontento social, no somos niños pero tampoco somos adultos, ansiamos poder tener la libertad de hacer lo que queremos sin atadura alguna, sin alguien que nos diga qué hacer o como hacerlo, por lo que nos volvemos rebeldes intentando buscar esa libertad que aún no conseguiremos; idealizamos un futuro como ninguno, tenemos miles de sueños y expectativas, y sin embargo a veces hacemos cosas guiándonos solo por nuestro corazón, sin pensar en las consecuencias, viviendo solo el ahora sin preocuparnos por el futuro.

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